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martes, 19 de junio de 2012

UNITEGA propone la salida de los titulares de los Tecores de la Ley del Deporte

El pasado 14 de abril de 2012 entró en vigor la nueva Ley del Deporte de Galicia (Ley 3/2012) y que obligará a la mayor parte de las Sociedades de Cazadores titulares de Tecores a modificar sus Estatutos y su denominación, incluso a la propia Federación, ya que ahora pasarán a llamarse Clubes deportivos y Federación deportiva, para adaptarlos al nuevo texto legislativo en el plazo de un año (Disposición transitoria única).

En las últimas reuniones y asambleas en las que ha participado UNITEGA, se ha manifestado por parte de los cazadores asistentes el miedo que existe a tener que renunciar a los Tecores debido a la imposibilidad material de hacer frente a las reclamaciones por daños agrícolas, y que éstas, si los Tecores no cuentan con suficientes fondos, puede ser reclamada judicialmente a los propios cazadores.


UNITEGA ha explicado siempre, ante este asunto, que las Sociedades de Cazadores que están inscritas como Asociaciones, cuentan con una Ley de ámbito Estatal (Ley Orgánica 1/2002) que dice con precisión meridiana lo siguiente en su artículo 15.2 sobre la responsabilidad de las asociaciones inscritas: “Los asociados no responden personalmente de las deudas de la asociación.”

Por otra parte, la reciente Ley 3/2012 del Deporte de Galicia no dice nada al respecto sobre la responsabilidad de los socios, aunque la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte a nivel Estatal, en su artículo 17 e) indica, “e) Régimen de responsabilidad de los directivos y de los socios, en las condiciones que reglamentariamente se establezcan”, circunstancia ésta que resulta preocupante para los cazadores que ya están acostumbrados a ser los “paganos” de los daños que producen las especies cinegéticas en los accidentes, por la interpretación que de la legislación de tráfico suelen hacer la mayoría de los jueces, para llegan incluso a condenarlos cuando el accidente se ha producido al día siguiente de la jornada de caza “como consecuencia de la acción de cazar”.

Los Titulares de los Tecores deben tener en cuenta que ante siniestros provocados por especies cinegéticas y el caso hipotético de que en un determinado accidente de tráfico un Juzgado los condene a una indemnización con cuantía superior a la suma asegurada, el Tecor respondería solo con el patrimonio social en el caso de ser una Asociación.

UNITEGA aconseja a las Sociedades de Cazadores que “apliquen el principio de precaución y de sentido común” ante las dudas que tienen; es decir, que dado que están obligados a hacer una reforma en profundidad de sus Sociedades de Cazadores en el plazo de un año (refundación con nuevos Estatutos y nueva denominación, etc), se planteen la alternativa de solicitar la inscripción en los Registros Provinciales de Asociaciones correspondientes, ya que los trámites serán los mismos, pero con la salvedad de que la legislación que los regulará a partir de ese momento si que dice con claridad que, “Los asociados no responden personalmente de las deudas de la asociación”.

Al mismo tiempo, esta alternativa que plantea UNITEGA, supondrá una ventaja añadida para poder constituirse en este mismo proceso en Entidades de Custodia del Patrimonio Natural Cinegético Gallego, si incluyen en sus nuevos estatutos fines y objetivos acordes con lo dispuesto en la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

UNITEGA propone que aquellas Sociedades de Cazadores que opten por la inscripción en el Registro de Asociaciones y, que quieran realizar competiciones deportivas en sus Tecores, creen una SECCION DEPORTIVA que se ocupe única y exclusivamente de la faceta deportiva de la caza, y que la misma la inscriban en la Federación Galega de Caza y que con la nueva ley del deporte pasará a su nueva tipología de Federación Deportiva Galega de Caza, sin que ésta tenga nada que ver con la gestión cinegética del Tecor; de la misma forma que ya están haciendo las Sociedades de Cazadores en otras Autonomías como la Comunidad Valenciana, donde este mismo problema se ha planteado hace ya unos años.

UNITEGA no quiere entrar en polémicas absurdas con la Federación Galega de Caza, pero si que quiere afrontar la problemática que está suponiendo la responsabilidad por los daños en la agricultura buscando la mejor manera de que afecten lo menos posible a los cazadores gallegos y es por ese motivo que está planteando un cambio radical en la naturaleza de las Sociedades de Cazadores que les devuelva a la identidad que muchas de ellas perdieron con la entrada en vigor de la Ley 4/1997 de Caza de Galicia.

MODALIDADES ANCESTRALES EN CANARIAS

Tres son las modalidades ancestrales de caza más practicadas en Canarias:
·         Perro y hurón
·         Perro, hurón y escopeta
·         Perro y escopeta.
Las dos primeras son las utilizadas para el conejo, y la tercera, mayormente para la perdiz. Aunque más bien, el perro, el hurón y la escopeta son los métodos con los que cuenta el cazador para la práctica del noble arte cinegético, ya que en sí mismas, las modalidades de caza no están definidas como tales en la Ley de Caza de Canarias.


Cazadores recuperando en campo
Siempre ha habido un debate interno en nuestro mundo cazador entre las diferentes modalidades. Conejeros y perdiceros hemos marcado entre ambos las parcelas con un trasfondo de teórica propiedad de esas dos piezas con mayor número de adeptos. Con la escasez de conejos padecida en la última década, acentuándose en las recientes temporadas, esta controversia se ha enfatizado hasta alcanzar límites dañinos para el futuro de la cacería dentro de la parte conejil. Se crean tensiones y debates innecesarios cuando se acerca la publicación de la orden general de vedas, sin pensar más allá de los verdaderos problemas que nos acucian durante todo el año. Así, la proliferación de carreteras, el urbanismo incontrolado, la falta de alimento y agua, los perros y gatos asilvestrados, los furtivos o la falta de adaptación de los periodos de adiestramiento y caza a los ciclos biológicos de las especies, entre otros factores, junto a la desinformación, están condenando a los animales objeto de caza y al colectivo. Mientras tanto, la implicación del cazador de a pie brilla por su ausencia hasta que nos pica en nuestro propio egoísmo pasivo una u otra decisión administrativa. Es entonces cuando lanzamos voces que no van más allá de comentarios destructores poco reflexionados, afianzadores en contradicción de la tan aclamada unión del colectivo, pero desunión de base.

En 2008, última temporada que en Gran Canaria se cazó hasta la presente con todos los métodos nombrados con anterioridad, los datos fueron los siguientes: el 54, 4 % de los cazadores se dedicaban a la caza de perdiz, conejo y paloma indistintamente. Sólo a la perdiz el 14,7% y sólo al conejo el 26,7%. Los especialistas de la paloma fueron el 2,2% en esa temporada del total de cazadores. Sin embargo, las órdenes de vedas siempre vienen marcadas por la segregación del colectivo. Ya sea prevaleciendo unas modalidades sobre otras, haciendo diferencia entre unos cazadores sobre otros a través de la distinción entre razas de perros o por épocas hábiles, con las consecuencias negativas que conlleva. De esta desunión y de los daños colaterales que se desprenden de ella, tienen gran parte de responsabilidad las Administraciones, que debieran regular la actividad en benefició del bien común y de la preservación de la fauna silvestre.

Llegado este punto, los cazadores deberíamos reflexionar si nuestro interés y demanda debería oírse al unísono, arrimando el hombro, intentando corregir todos esos factores que han hecho disminuir exponencialmente las especies cinegéticas, fundamento de la cacería y que deberían solucionarse a lo largo del año. O, por el contrario, seguir centrados en debates yermos puntuales, separándonos entre nosotros, con posicionamientos extremistas alejados del compañerismo. Respaldados, en algunas ocasiones, en el “si no lo cojo yo, lo coge otro”, sin, afortunadamente, faltar el alimento en pleno S. XXI, o creyendo que somos los mejores deportistas para justificar grandes perchas. Imperdonables argumentos, muy parecidos al que hizo el Presidente de la Federación Canaria de Caza en el reciente Consejo Regional de Caza del pasado día 13 de junio ante más de 20 políticos, técnicos, ecologistas, agricultores y SEPRONA: “ cuando los miran, los cazadores son muy buenos, pero cuando no los miran ...” Que cada uno saque sus conclusiones.

De otra parte, no nos olvidemos, que tirar del gatillo de forma deshonrosa hacia la pieza, llevar perros de más, rebasar los cupos de capturas, meter el hurón en la morada sin el apunte del perro, y otros hechos punibles o poco éticos, además de ser sancionables o reprochables, dicen poco del que los pone en práctica. Debiendo ser estas malas artes reprendidas por el resto de compañeros y del colectivo.

Por todo ello, en mi opinión, luchemos por conseguir grandes densidades de especies corrigiendo esos factores que a todos nos afectan. Para que con esas abundancias, cada uno disfrute de la cacería en la modalidad que desee, con la raza de perro que más le guste y en periodos homogéneos que no afecten al recurso. En equilibrio con la naturaleza, ayudándola cuando lo necesita, yendo más allá en beneficio de la cacería en el puro cumplimiento de las normas, y en armonía con otros compañeros que tal vez no tengan la oportunidad de poder ejercitar nuestra modalidad, aunque quisieran.

Juan Miguel Sánchez Roig
Coordinador de la Unión Nacional de Asociaciones Caza (UNAC)
Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)


jueves, 15 de septiembre de 2011

LA TIRANIA DE LOS MEDIOCRES

 NO PODEMOS PERMITIR QUE EN UN DEPORTE DE CABALLEROS SEAN LOS NECIOS LOS QUE LLEVEN LA VOZ CANTANTE

Existen múltiples y variadas manifestaciones cinegético-deportivas a modo de pruebas, bien sea de perros, tiro, caza, mixtas, etc. Cada una de ellas con un reglamento específico. Creadas y tuteladas por distintos estamentos. Estas competiciones se crearon con el fin: de la selección y mejora de los perros de caza. Hubo una evolución dispar desde su creación, adaptándose a los requerimientos de cada época. Continuando algunas con el mismo espíritu inicial, tal como Caza Práctica que continua siendo una modalidad donde se valoran y premian los ejemplares más destacados de perros de caza. Convirtiéndose otras como por ejemplo los Recorridos de Caza, en una disciplina deportiva de alto nivel, donde en términos generales, sus mejores representantes nada tienen que ver ya con la caza. Y como último  ejemplo las pruebas de San Huberto, que no teniendo valor selectivo alguno, si que amenizan la parada de veda, promueven la deportividad y la correcta utilización de las razas de perros de caza, ya sean levantadores o perros de muestra.

 En toda actividad competitiva, los organizadores o estamentos que las promueven, deben velar por la limpieza y justicia en los resultados. No cediendo  a ningún grupo de presión externo o interno, que pueda desvirtuar el resultado de las mismas. Incluso suspendiendo temporal o definitivamente el desarrollo de éstas, mientras no puedan garantizar, que el orden de méritos resultantes reflejen la correcta aplicación de los reglamentos de cada modalidad deportiva.

Pueden existir “lobbys” de presión que4 por distintos medios, quieran imponerse e influir en los resultados obtenidos, descalificando y desacreditando el orden de meritos establecido por los jueces, cuando no son ellos los vencedores. Las tácticas utilizadas por estos grupos son entre otras: la mentira y la distorsión de la realidad acaecida en la prueba en cuestión, sustituyendo la visión –acertada o no de los jueces- como suya propia, sin duda imbuida por sus “intereses particulares”, menospreciando así los logros conseguidos por sus colegas de partida.  Promueven el descrédito a Jueces que en su condición de seres humanos pueden acertar o equivocarse pero que en general son imparciales salvo muy pocos corruptos (que desgraciadamente existen), que a cambio de presiones o prebendas impuestas por esto “lobbys”, valoran a los integrantes del grupo, no por el trabajo realizado ese día en el campo de pruebas, sino por pobres y lamentables intereses. Así como actos de presión a los organizadores mediante el boicot de asistencia crecidos por ser parte importante del planché. Consiguiendo con ello mermar el animo del colectivo al comprobar que en más ocasiones de las deseables, se impone la “Ley de los Mediocres”.


Es por lo tanto deber de todos fomentar la deportividad y el juego limpio, tanto dentro como fuera de la cancha. No cediendo la mayoría al chantaje de unos pocos, que por no ser capaces por si mismos de lograr resultados destacados acuden al descrédito general y de los que con su esfuerzo consiguen lo que ellos no son capaces. Hacen mucho ruido, pero son un ínfima minoría al lado de los deportistas de bien, que muchas veces por  no “meterse” en líos, les callan y parece que asienten.

          No podemos permitir que en un deporte de caballeros sean los necios los que lleven la voz cantante.
        
Antonio González